“Nada de lo que imaginamos está más allá de nuestro alcance, sólo más allá de nuestros conocimientos actuales”

Theodore Rozak

 

Nuestro niño interior es el conjunto de todas nuestras potencialidades en estado puro, y quien  nos permite alcanzar la autorrealización en todas las áreas de nuestra vida. Cuando no conseguimos vivir plenamente hablamos de la influencia del “niño interior herido”.

La terapia del niño interior hace parte fundamental del modelo de Psicología de la Energía®, y permite una sanación holística del ser, al integrar el yo adulto con la espontaneidad del niño, en balance y autenticidad. 

Es entonces el niño interior el guardián y protector de nuestra inocencia y naturaleza infantil, que se contrapone a la falsa identidad del ego con su identidad mantenida por una sociedad dominada por el “adulto” en un mundo de ilusiones de control, poder, competencia y supervivencia, del que nuestra verdadera esencia del juego, no sabe nada.

Desde un punto de vista energético el niño interior es la fuerza conectiva entre el plano más externo o físico y el plano más interno o espiritual. Nuestro niño interior vive en el corazón, que es su hogar y donde podemos experimentar amor y ternura por nosotros mismos.

La terapia del niño interior nos permite descubrir que sentimos y que queremos realmente, y nos permite comprender cual es nuestra voz entre todas las voces.

Cuando recordamos, validamos, elaboramos, integramos y en síntesis cuando sanamos las vivencias de nuestra niñez, es cuando empezamos a fundirnos con nuestro niño interior, convirtiéndonos en un solo ser, único, auténtico, sin máscaras y congruente desde el auto perdón, la propia aceptación, el amor y la ternura por uno mismo.