Es la utilización de las gemas, piedras, cristales y cuarzos para la curación del ser humano en sus estados más sutiles. Los cristales no tienen poderes mágicos solo pueden reforzar nuestra propia capacidad interrelacionándola con su energía.

La cristaloterapia es utilizada para reconfortar, canalizar, armonizar, equilibrar, proteger, sanar, dar claridad mental, optimizar la energía curativa, incrementar el enfoque y la claridad de la intención.

Todos los cristales crean campos de fuerza y longitud de ondas, y el sistema endocrino es el receptor de estas vibraciones. Luego, comienza la armonización del cuerpo o del órgano afectado, en un proceso muy lento pero que la ciencia cada vez considera más efectivo y terapéutico.

Los colores de las piedras condicionan su actuación para potenciar la energía global del organismo y estimular los distintos chacras. Los colores inferiores (el rojo, anaranjado y amarillo) regulan la parte material del hombre. El azul, índigo y violeta rigen el área espiritual. El verde (mezcla de amarillo y azul) está considerado de actuación intermedia.

Los cristales vienen utilizándose con fines terapéuticos desde tiempos inmemoriales, pero solo en las últimas décadas los hombres han vuelto a aplicarlos, y a abrir sus mentes a una vida más holística, en la que estos minerales juegan un papel muy importante.